domingo, 21 de diciembre de 2014

Y en mis recuerdos sólo queda el caos de tus besos.

No te busco, pero te encuentro,  no te encuentro, pero te busco; un dilema,  un problema.
Fuiste lo único que me animaba,  lo único que me sostenía,  pero,  te perdí,  perdí todo,  y ya no se lo que es la verdadera libertad,  sin tus besos,  sin tus miradas.
Recuerdo,  todos aquellos días,  en los que nos encontrábamos en una espiral,  perdidos,  pero orientados,  los dos del mismo modo hacia lo único que nos importaba.
Nuesto único lema,  el que teníamos siempre presente,  nos mantenía alejados de la realidad,  que duramente me castiga, golpeandome cada vez más fuerte,  cada vez más duro, y en mis labios, sólo un susurro,  sólo una palabra,  tu nombre,  que retumba en mi cada vez que lo digo.
Divino castigo,  el perderte.
Todas aquellas noches,  hablando de nuestros sueños,  todas aquellas mañanas,  despertadome a tu lado,  abrazada a tu pecho,  con el miedo, eterno, de que al despertar no estuvieses, pero siempre te encontraba,  y sonreía. Ahora,  me despierto,  revolviendome entre el dolor y la incertidumbre,  entre el miedo y la angustia,  ya no te tengo,  te he perdido, y en mis recuerdos,  sólo queda el caos de tus besos,  sólo quedan los recuerdos de nuestras similitudes y la herida,  tan profunda,  que me dejaste,  cuando te fuiste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario