Y nos chocamos y se nos caen los papeles, como en esas míticas películas americanas, como si la vida fuese un instituto, como se dice habitualmente, de casualidad.
Y esta casualidad es consecuencia de mi sonrisillas tontas, de ponerme roja.
Y nos miramos con luz en los ojos, como en la escena siguiente de esa película, cuando el o la protagonista mira a la otra persona, ambos se miran y sienten la conexion que los une.
Y a mi me recorre una electricidad enorme con ganas de conectar con la tuya, y que salten chispas.
Y la casualidad me ha querido bien esta vez.
Buscamos en el caos lo que en la verdad no encontramos. Un bicho raro, un sitio alternado, oscuro y frío, como el olvido.
viernes, 3 de junio de 2016
Causante de mi casualidad
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