Me siento en el trópico, bajando por el Ecuador de tus caderas, y siento tus latidos acelerados, y a ti susurrando mi nombre entrecortado.
Aceleras mi respiración cuando me muerdes los labios.
Aceleras mi pulso cuando me miras con ese fuego en tus ojos, que solo pide más y más.
Aceleras la sangre que corre por mis venas, cuando me susurras te amo.
Me has convertido en adicta a ti.
Produces dependencia cuando te vas.
Y sobredosis cuando follamos.
Eres éxtasis en mis sentidos.
Eres fuego en mi cama.
Buscamos en el caos lo que en la verdad no encontramos. Un bicho raro, un sitio alternado, oscuro y frío, como el olvido.
domingo, 3 de abril de 2016
Ecuador de fuego
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