Tú, que viajas sin equipaje.
Tú, que vives bajo las estrellas.
Tú, que contemplas la ciudad mientras duerme.
Tú, que esperas encontrar bondad.
Tú, que viajas bajo el manto de las estrellas.
Tú, que caminas por la carretera de las constelaciones.
Tú, que contemplas las vidas ajetreadas, vidas lentas, vidas sucias, vidas interesantes, vidas aburridas, vidas intensas, vidas simples, vidas complejas, vidas alegres, vidas tristes... Anotandolas en tu cuaderno de vida, que es tu memoria.
A ti debo mis versos extraño pasajero al que veo en el tren de la vida sin equipaje, solo con sus recuerdos y su esperanza y sus ojos de bondad.
A ti, caminante silencioso que duerme bajo la atenta mirada de la luna y que solo quiere llegar al final de este viaje.
A ti, hombre con el corazón hecho pedazos por la vida, pero recompuesto por la esperanza.
A ti, viajero solo a ti me dirijo y te digo, que conserves esa esperanza que hace que el brillo de tus ojos merezca la pena confiar.
A ti, pequeño poeta de gran insomnia, a ti, hombre de gran corazón al que la sociedad ha olvidado.
Buscamos en el caos lo que en la verdad no encontramos. Un bicho raro, un sitio alternado, oscuro y frío, como el olvido.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Viajero sin equipaje
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