lunes, 12 de octubre de 2015

Y si el ruido es.

Silencio en una noche oscura de otoño.
No se divisa ni un alma.
Brillo en sus ojos y olor a rosas en su cuello.
Sueños rotos en una habitación oscura, con una pequeña e incomoda silla en la esquina en la que antaño, disfrutaba de las vistas que la gran ciudad le ofrecía.
Ahora todo, oscuro y vacío como su vida.
Sin ella ya no era nadie.
Ahora vagaba en busca de su fragancia en aquellas calles en las que solían pasear, noches de borrachera noches de fiesta noches....
Ahora sola ante la gran ciudad luminosa y a la vez oscura.